martes, 10 de abril de 2012

Trafalgar, escaramuza casera

Raro, he conseguido que mi santa señora, con subterfugios y otras artimañas, acabe jugando conmigo a este juego de navíos en la mesa del comedor de casa una partida a 1000 puntos.
Tras la partida celebrada en el club Alpha Ares con Cesar, Jose y Saúl me quedaron algunas dudas acerca del reglamento. Cosas que había que probar y otras que no quedaban claras o que se hicieron mal. Por ello decidí organizar una partida caserilla y, para no hacerlo solo, conseguí la colaboración inestimable de mi mujer.
Preparando la partida
Como solo dispongo de barcos españoles, y siguiendo las normas de creación de flotas del libro, organicé dos expediciones diferentes pero legales según el reglamento.
La primera se compuso de un primera y tres terceras, con algo de equipamiento extra (overgunneds, escalas y almirante) y la segunda se formó con dos primeras y un solo tercera, también con equipamiento extra.

Como buques insignias el primer grupo tenia al Principe de Asturias y de escoltas al San Francisco de Asis, al Bahamas y al Argonauta. Y el segundo, mandado por mi, estava formado del Santísima Trinidad escoltado del Rayo y del San Juan Nepomuceno.

El despliegue inicial quedó tal y como se muestra en la siguiente foto.
Despliegue inicial, el viento favorece a la flota mandada por el Santísima Trinidad y la iniciativa al Principe de Asturias.
 El azar se alió con mi señora en el primer turno volviendo el viento en mi contra y desatando una tupida niebla que hacia imposible disparar a más de 10cm. Con lo que solo se pudo avanzar. La disposición inicial, un tanto extraña si no conoces a Nelson, quedó clara tras un par de turnos al intentar disparar con todos los cañones desde la proa......Volvimos un poco hacia atrás para que pudiera colocarse un poco mejor y disparar desde estribor.
Tras recibir los impactos correspondientes en el trinquete conseguí maniobrar gracias a lo bien que mis capitanes y almirantes superaron sus respectivas tiradas de mando y buscar buen viento.
En el segundo turno la niebla fue sustituida por una lluvia torrencial y un viento fuerte, esta vez de costado, permitiéndome mover primero y dando la iniciativa a mi mujer. Sin embargo el disparo se limitaba a 20cm.
Gracias al movimiento y a la posición de mis navíos conseguí lanzar múltiples andanadas contra los terceras de mi mujer consiguiendo varios críticos y dañando seriamente alguno de ellos.

El Santisima trinidad desata una andanada de fuego contra el Argonauta.
Pero las cosas no iban a ser tan fáciles. El Argonauta y el Bahamas disparan a bocajarro contra el Santísima trinidad y el Rayo provocando impactos críticos y dejándolos en llamas. El gran aguante de estos barcos es encomiable y les permite seguir. En el fondo, el capitan del San Francisco de Asis no controla sus maniobras e impacta contra el San Juan Nepomuceno, sufriendo serios daños en el choque, mientras que mi navio apenas si nota una leve sacudida.

Las andanadas se suceden y los barcos empiezan a notar el fragor de la batalla.
En la fase final consigo apagar un incendio mientras el otro sigue quemando pero, por suerte no se extiende. Mi mujer no consigue apagar ninguno pero recibe daños mínimos provocados por los mismos.
En el turno tres el viento se calma y la lluvia desaparece, malditos aguaceros de verano, esta vez el viento se atraviesa haciendo que el turno nos haga mover a uno y después al otro.

 Las andanadas son consecutivas y empiezan a abrirse vias de agua en algunos navíos, el San Francisco de Asís pierde toda su tripulación y se hunde tras ser abordado por la tripulación del San Juan Nepomuceno.
El San Francisco de Asis momentos antes de reunirse con las sirenas..
 Las andanas van sucediéndose entre los diferentes navíos. Los cascos empiezan a notar los impactos. el Argonauta, que servia de pantalla al Principe de Asturias, no puede maniobrar a tiempo y debido a la inercia impacta contra el Santísima Trinidad, el golpe es tan fuerte que destroza el ya maltratado barco que se hunde irremediablemente.

El Argonauta embiste al Santísima Trinidad
 Al final del turno consigo salvar nuevamente un incendio en el Rayo pero el Santísima Trinidad no tiene tanta suerte y ve como explota el polvorín y las llamas se extienden por todo el barco.
El Santisima trinidad antes de hundirse en el fondo del mar.
En el último turno que jugamos el Rayo casi no pudo llegar a disparar al Principe de Asturias que dio buena cuenta del Santísima Trinidad con una andanada certera mientras el San Juan Nepomuceno intentaba hundir al Bahamas sin demasiado éxito.

Llegados a este punto dejamos la partida por agotamiento de la parte contratante de la primera parte y firmamos un justo empate.

A destacar que si bien alguna norma aún no me ha quedado demasiado clara, tema críticos/salvaciones, el resto empieza a tener mas sentido. Lamentablemente creo haber agotado la paciencia de mi rival y la próxima partida será en el club o en solitario.....
El juego sigue pareciéndome extremadamente sencillo y rápido, dudas a parte. Los barcos son difíciles de hundir y la maniobravilidad de los navíos españoles no es de lo mejor del libro (un solo giro permitido contra dos del resto de flotas). La próxima será entre navíos de diferentes nacionalidades para poder comparar.

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